
Hemos dicho muchas veces que Roma es una ciudad repleta de museos y recorrer algunos puede ser un buen plan los días de lluvia o si vamos en verano y hace mucho calor. Hay todo tipo de museos pero si en algún momento te cansas del arte este museo te puede resultar muy interesante: el Museo de Cera de Roma.
Si conoces el Museo de Madam Tusseau de Londres entonces sabes de qué estoy hablando, de un fabuloso museo repleto de figuras de cera representando los personajes de la historia del mundo. Este sitio empezó a funcionar hace tiempo, en 1958, por obra de un hombre llamado Fernando Canini. Él quiso darle a la ciudad de Roma algo como lo que tenía Londres o París.
¿Por qué? Bueno, Italia ha entregado a la historia del mundo occidental muchas celebridades así que para este sujeto el país se merecía contar con un museo así. Y Canini logró lo suyo porque al día de hoy y debido a la cantidad e importancia de las figuras que están representadas aquí el Museo de Cera de Roma ocupa el tercer puesto entre los museos de cera de Europa después del de Londres y el de Grevin de París.

Hoy en día nuestras ciudades tienen distintos tipos de casas y lo mismo sucedía en la Antigua Roma . Había mansiones pertenecientes a la gente rica o a los miembros del estado, había cenáculos y había también ínsulas. Una ínsula era un edificio de varios pisos, entre tres y cuatro. Los pisos superiores eran llamados cenáculos, los bajos Domus y el último era el más barato de todos.
La gente que vivía en el primer piso pagaba por su casa un precio alto pues estaba cerca de la calle, de las tiendas y era la que primero podía salvarse de un incendio, accidente bastante común en aquellos años. Vivir en Roma no era algo barato, como hoy puede ser vivir en Nueva York o París y vivir en estos edificios era mucho más caro que vivir en una casa del campo.

Uno de los escultores, artistas, compositores y pintores mas importantes que ha dado al mundo la Italia moderna ha sido Pietro Canonica, un hombre nacido en 1869 en Moncalieri, Turín. Fue un genio precoz de la escultura pues con solo 11 años ingresó en la Academia de Bellas Artes de Turín. A pesar de que al comienzo siguió las tradiciones más clásicas de la escultura no tardó en entregarse al realismo y a la tendencia Avant Garde del siglo XX.
Turín está plagada con sus monumentos religiosos y cívicos pero lo cierto es que hay obras suyas en toda Europa pues su prestigio lo llevó a trabajar para todas las cortes reales. El fue quien restauró y renovó la famosa Villa Borghese en 1937, un sitio que le encantaba y estaba abandonado e incendiado. Pidió que lo dejaran convertir el edificio en su casa y estudio y en contrapartida accedió a donar todos sus trabajos a la ciudad.
Hoy, dentro de los jardines de esta propiedad hay una construcción rara llamada La Fortezzuola que funciona como museo desde 1961. El museo está dedicado a él, sus estudios, modelos, bosquejos y trabajos originales. Además, después de su muerte en 1987 su esposa donó muebles y pinturas privadas. El museo es el Museo Pietro Canonica.

Si hay una gran forma de conocer los lugares más famosos de la capital italiana es tomando uno de los clásicos buses turísticos que recorren los principales puntos de la ciudad. En el caso de Roma, hay varias opciones al alcance del turista aunque el más conocido es aquél que parte de la estación de Termini y no tiene techo.
Estos buses son un clásico de la ciudad y no es la primera vez que hablamos de ellos. Pero son muchos los que desean conocer el itinerario preciso que realizan pues de esta forma pueden organizar el resto de los paseos teniendo en cuenta que lugares abordarán con el vehículo.
Para ellos, este es el recorrido completo del bus con sus paradas:
1. TERMINI - Largo di Villa Peretti
2. SANTA MARIA MAGGIORE - Via Liberiana
3. QUIRINALE - Via Nazionale angolo y Via XXIV Maggio
4. PIAZZA VENEZIA - Vittoriano lato, lado de Piazza D’Aracoeli
5. COLOSSEO - Feriali (días laborales) Via Celio Vibenna
COLOSSEO - Festivi (días festivos) Via Nicola Salvi
6. CIRCO MASSIMO - Enfrente de Piazzale Ugo La Malfa

Hay muchas iglesias en Roma y muchas de ellas están dedicadas a la Virgen María. Una es el Santuario della Madonna del Divino Amore. En realidad estamos hablando de dos iglesias, una vieja y otra nueva construidas en el mismo lugar.
Todo comienza en el siglo XIII pues en este sitio se alzaba una fortaleza conocida con el nombre de Castillo de Leva, de la familia Savelli-Orsini. En una de sus torres había una imagen de la Virgen con el Niño Jesús en brazos y una paloma, Espíritu Santo y Divino Amor. Era este fresco el que los pastores solían venerar pero la primera iglesia se construyó recién en el siglo XVIII.
Hacia 1740 un viajero fue atacado cerca de aquí por muchos perros y temiendo morir vio a la Virgen, pidió ayuda y milagrosamente los perros lo dejaron en paz. Con esta novedad la imagen de la Virgen María se extrajo del muro y se llevó a la iglesia de la hacienda vecina hasta que en el lugar original se construyó una iglesia que se consagró en 1750.

Además de conocer los grandes monumentos de la capital italiana, los turistas más sibaritas esperan encontrar en Roma aquéllo sobre lo que tanto escucharon: la buena comida. Si hay algo sobre lo que nadie duda es sobre la calidad de la gastronomía de Italia y quizá sea en Roma donde uno puede saborear los auténticos sabores de la cocina mediterránea.
Al igual que muchas capitales del mundo, en Roma concluye la oferta de productos y sabores y así es como esta ciudad se anticipa como un gran abanico de opciones a la hora de degustar buenos sabores. Si se trata de elegir la mejor ruta gastronómica de la ciudad, quizá sea oportuno tener en cuenta al restaurante Il Moro pues se trata de uno de los reductos gastronómicos con más prestigio de la capital.
Muchos turistas consideran que es uno de los mejores por la calidad de sus platos aunque a esto hay que sumar la atmósfera del lugar, muy italiana, con techos abovedados y artesanías que decoran el salón. Otra ventaja es que este restaurante se encuentra situado en el centro de Roma, en el interior de un edificio del siglo XVII. Los amantes del buen vino también pueden aprovechar y probar un Sauvignon o un Syrah en la bodega del restaurante aunque no faltan las recomendaciones que apuntan a degustar el vino de la casa.

En el Foro de Trajano están las ruinas de lo que fuera un antiguo edificio cívico romano, la Basílica Ulpia. Esta basílica era el edificio mas grande del complejo y lo cerraba en uno de sus extremos, separando el templo del patio principal. Fue bautizada con ese nombre porque el nombre completo del emperador Trajano era Marcus Ulpius.
Al momento de su construcción la zona cobró nueva importancia pues la vida política empezó a mudarse del Foro Romano al Foro de Trajano y así fue hasta la construcción de una nueva basílica, la de Constantino. Pero contrariamente a lo que uno puede suponer cuando escucha basílica este edificio no tenía funciones religiosas sino que estaba dedicado a la administración del comercio y la justicia.
La Basílica Ulpia estaba formada por una enorme nave central con cuatro naves laterales que tenían ventanas por las cuales se colaba la luz del sol y muchas columnas en el interior. Estas columnas estaban hechas con mármoles de gran calidad y medían unos 50 metros de alto llegando a un techo que estaba cubierto por tejas de bronce.

Además de iglesias, plazas y ruinas romanas Roma tiene muchos palacios encantadores y uno de ellos está situado sobre la Vía della Conciliazione. Se trata de la Palazzo Torlonia, también llamado Palazzo Giraud o Giraud Torlonia.
Este edificio rectangular de varios pisos de altura y pequeñas ventanas fue construido para el cardenal Adriano Castellesi da Corneto, el secretario del Papa Alejandro VI Borgia, pero nunca llegó a vivir en él. Data de comienzos del siglo XVI y tiene aires renacentistas que sin duda provienen del Palazzo della Cencellería, un edificio de construcción anterior.
El renacimiento, un estilo nacido en Florencia, llegó a Roma durante ese siglo y fue remplazando poco a poco la atmósfera medieval de la antigua ciudad. Bien, que el arquitecto del palazzo fue Andrea Bregno pero antes de que el edificio se terminara el cardenal perdió el apoyo del Papa y el palacio con él así que el edificio fue ofrecido al rey Enrique VII de Inglaterra para que fuera su embajada.

A comienzos del siglo IV a.C los romanos construyeron unas murallas, la Murus Servii Tulli o Murallas Servianas, que rodeaba la ciudad y la protegía. Estas murallas alcanzaban los 10 metros en algunos sitios y media casi cuatro metros de ancho en su base mientras tenían 11 kilómetros de largo. Al parecer llegaron atener 16 puertas pero no se sabe a ciencia cierta pues de ellas poco se ha escrito y casi nada ha quedado.
Las murallas estaban construidas con piedras volcánicas (una combinación de roca y cenizas) y en algunos sitios tenían por delante un foso, algunas catapultas y una rampa defensiva. Fueron estas mismas murallas las que detuvo a Anibal en la Segunda Guerra Púnica cuando el guerrero logró cruzar los Alpes con elefantes y todo.
Las Murallas se mantuvieron hasta el final de la República y comienzos del Imperio, momento en que la ciudad ya había crecido fuera de ella y se había organizado en regiones tanto dentro como fuera de su perímetro. En un momento las murallas se convirtieron en algo innecesario con el ejército que Roma había logrado tener y se puede decir que durante los tres primeros siglos del Imperio la ciudad no necesitó protección.

Sobre la orilla izquierda del río Tíber, entre el Aventino y el Campidoglio, en la antigua Roma se alzaba una zona conocida como el Forum Boarium, que no era otra cosa que la zona del mercado de animales de la ciudad. En este sitio precisamente se encontraban todos los caminos que atravesaban el valle del río y los que unían Campania con Etruria, sitio de mercaderes y comercio.
Dentro del Foro Boario, tal como se le dice en castellano, hay una serie de templos pero dos de ellos son los que mas resaltan: el Templo de Portuno o Templo de la Fortuna Viril, convertido en iglesia bajo el cristianismo y el Templo de Vesta.
El Templo de Vesta o “Templo de Hércules vencedor” se construyó en el siglo II a.C o comienzos del I, pero fue restaurado muchas veces a lo largo de los años. Es de diseño griego, circular, con un diámetro de 15 metros formado por veinte columnas de estilo corintio. Es de mármol pentélico aunque alguien suplantó algunas columnas y capiteles por mármol italiano. Se considera el templo de mármol más antiguo de Roma.