 Como una de las posibles excursiones desde Roma está la visita a Castel Gandolfo, un sitio que se encuentra a escasos 18 km de la ciudad. Se trata de una localidad que descansa a orillas de un lago y que hoy en día es famoso entre los fieles cristianos porque aquí está la residencia de verano del Papa. Es decir, cuando la temperatura está terrible en el Vaticano, pues el Papa se viene a pasar unos días aquí. Por supuesto, no es que tiene un piso sino todo un palacio. El palacio es del siglo XVII y fue diseñado para el Papa Urbano VIII aunque la estructura sufrió algunos aderezos de la mano de papas siguientes. A saber un chalet y la iglesia de la parroquia. Y claro, tampoco es que este palacio se construyó sobre la nada: se construyó sobre un antiguo castillo que estaba a su vez sobre las ruinas de una villa de verano enorme de un emperador romano. Y como nadie tiene mas influencia que el Papa en Roma hay ciertas regulaciones que impiden la construcción de edificios en la cercanía así que este palacio, Castel Gandolfo, tiene las mejores vistas panorámicas aseguradas… por muchos años.  Bueno, la visita es fabulosa y un paseo por esta localidad nos enseña que antes había un verdadero Castillo de los Gandolfo que a la postre le da nombre al palacio, una fortaleza del año 1200 que pasó de manos hasta el siglo XVI cuando la iglesia paga algunas deudas y se queda con él. Construido el palacio papal muchos santos padres caminaron por aquí hasta que la caída de los Estados Pontificios le dejaron abandonado por un tiempo que duró casi 100 años. Ya en el siglo XX el Castillo Gandolfo había recobrado su esplendor y hoy podemos visitarlo. Está a solo 15 minutos del centro de Roma y puedes llegar en un autobús que sale desde la estación de metro Anagnina o en tren desde la estación Termini. El viaje en tren es muy pintoresco pero debes estar alerta pues no avisan muy bien cuando llega la estación. Desde allí el camino zigzaguea cuesta arriba hasta el pueblo. Foto 1: vía Wikipedia Foto 2: vía Guido 961 |