Transportes en Roma

Metro-Roma-2014

Al igual que el resto de las principales capitales europeas, Roma dispone de una extensa red de transporte público capaz de garantizar en todo momento la movilidad de sus 2,7 millones de habitantes, así como la de sus numerosos visitantes.

Para desplazarse por el término municipal, la opción más recomendable es optar por los autobuses urbanos (de color amarillo) y, en el caso de las zonas más periféricas, el tranvía. No obstante, cabe reseñar que los itinerarios y las líneas resultan un tanto confusos. Las paradas de bus y tranvía (“fermate” en italiano) son amarillas.

Hay que comprar el billete antes de subir, aunque el recién llegado pronto advertirá que la inmensa mayoría de los romanos acceden al medio de transporte sin pagar. En el caso de los autobuses, hay que entrar por la parte trasera del vehículo (“salita”) —donde se hallan las máquinas para convalidar el billete—, mientras que la salida se efectúa por la puerta central (“uscita”).

Otra opción más que recomendable es decantarse por el metro, que dispone de dos líneas (A y B). La línea A (naranja) fue inaugurada en 1980 y cubre el trayecto entre Battistini y Anagnina. A su vez, la línea B (azul), en funcionamiento desde 1955, consta actualmente de 22 estaciones y discurre entre las paradas de Laurentina y Rebibbia.

No obstante, actualmente se están acometiendo obras de ampliación que acercarán al metropolitano hasta Casal Monastero, y lo dotarán de un nuevo ramal entre las estaciones de Bologna y Buffalota. Los billetes pueden adquirirse en las máquinas que hay instaladas en todas las paradas.

Asimismo, desde la  capital de Italia se pueden tomar un buen número de autocares de largo recorrido, siendo la empresa Cotralel operador más importante. Ésta opera desde diversos lugares de la ciudad y une Roma con las principales poblaciones del Lazio.

Mención aparte merece la red nacional de trenes: Ferrovie dello Stato, que brinda un servicio más que esmerado.  Casi todos los trenes de media y larga distancia tienen como punto de origen y llegada la estación de Termini. Además, en el caso de los trenes ultrarrápidos, éstos también pueden tomarse en la estación de Roma Tiburtina.

En cuanto al transporte aéreo, la aerolínea nacional Alitalia conecta la Ciudad Eterna con el resto de la geografía italiana. La duración del vuelo a Roma desde Nápoles es de 45 minutos; desde Milán, de 65 minutos, y desde Florencia, de 75 minutos. La capital dispone de dos aeropuertos: el Leonardo Da Vinci o Fiumicino, emplazado 25 km al suroeste del centro urbano, y el de Ciampino, sito 13 km al sureste del mismo, y muy utilizado por las compañías “low-cost”.

En cualquier caso, si se opta por alquilar un coche (“autonoleggio”), hay que tener en cuenta que el correspondiente contrato se puede formalizar en los aeropuertos, las principales estaciones de tren y las sucursales de las empresas de “renting”. Algunas firmas locales ofrecen precios algo más económicos, aunque su sede no suele tener un emplazamiento demasiado céntrico.

Finalmente, el taxi debería ser la última alternativa, debido a su coste prohibitivo. A la tarifa asociada a la bajada de bandera hay que sumar la del taxímetro, que acostumbra a dispararse debido a la gran densidad de tráfico que se registra habitualmente en Roma. Del mismo modo, se aplican suplementos los días festivos y en horario nocturno.

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