Visita al Campidoglio, en el corazón de Roma

En esta ocasión, os proponemos un sugerente paseo por uno de los puntos neurálgicos de la Ciudad Eterna: el Campidoglio, un fascinante enclave en el que el viajero podrá saborear parte de la historia de la capital italiana. De hecho, fue aquí donde Petrarca fue coronado como poeta, el 8 de abril de 1341, y donde los etruscos empezarían a dar muestras de lo que sería el principal bastión del mayor imperio del Mediterráneo.

Situado a 46 m sobre el nivel del mar, dominando Isola Tiberina y la vaguada sobre el Tíber, el Campidaglio era una de las siete colinas romanas más adecuada para defender la urbe romana. Sus dos cimas, Arx y Capitolium, aún pueden ser claramente diferenciadas por el viajero.

De hecho, el valle que las separaba, Asylum, acoge en la actualidad la plaza del Campidoglio. A la derecha de la misma, dos escalinatas conducen hasta la iglesia de Santa Maria in Aracoeli (Arx) y el jardín de la calle del Tempio di Giove (Capitolium).

El nombre con el que se conoce esta artería evoca el que fuera el edificio más importante de la colina, así como el santuario más importante del Estado romano: el templo de Júpiter, Juno y Minerva, cuyos vestigios se conservan en interior del Museo Nuevo Capitolino, a la derecha de la plaza.

Su gran tamaño —medía 53 X 63 m— dan fe de la gran pujanza económica que vivió Roma durante el mandato de los tarquinios, la monarquía etrusca que lo mandó erigir en el siglo VI a.C.  Otra parte relevante del templo era el Tabularium, cuya fachada aún se eleva imponente en el Foro.

Construido en el año 78 a.C. para dar cabida a los documentos públicos estatales, se tata de uno de los fundamentos de la edificación romana, tanto por su exquisita factura como como por el sorprendente uso de la bóveda en pabellón. Asimismo, tampoco desmerece la invención del arco enmarcado por semicolumnas.

Foto vía: La felicidad es un trayecto

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Categorias: Callejero de Roma



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