Conocer la Piazza Venezia

Esta vez, apostamos por huir de los monumentos más concurridos de la Ciudad Eterna —como el Coliseo o los Foros—, refugiándose en otro enclave que, aun siendo céntrico, puede descubrirse lejos de las grandes concentraciones de turistas: la Piazza Venezia. Aunque colapsado por el tráfico y con una clara vinculación a la Italia fascista de Benito Mussolini,  este lugar merece colarse en la agenda el viajero.

A pesar de que este lugar está documentado desde el Renacimiento, su apariencia actual responde especialmente a las acciones urbanísticas que se llevaron a cabo en el Ochocientos y en las primeras décadas del siglo XIX.

Uno de sus edificios más destacables es el Palazzo de Venezia. Con su construcción, se afirmaban por vez primera los principios renacentistas de Leon Battista Alberti, legibles en el portal, en el patio y en la decoración del interior. El palacio fue erigido en 1455 por el cardenal veneciano Pietro Barbo (esto es, el futuro papa Pablo II) para que hiciera las veces de su residencia personal. Más adelante, lo amplió con la nueva fachada de la basílica de San Marco y el Palazzetto Venezia. En 1916, la construcción fue expropiada por el gobierno italiano y reconvertida en un museo. En éste se exhiben pinturas, piezas de porcelana y objetos de plata y cristal.

No obstante, el mayor icono de Piazza Venezia es el Vittoriano (1855-1911), un enorme monumento firmado por Giuseppe Sacconi y dedicado a Víctor Manuel II, primer monarca de Italia tras su unificación. En 1921, se le añadió la tumba del Soldado Desconocido, lo que lo convirtió en un referente para la exaltación patriótica.

Finalmente, tampoco hay que perderse la ya citada basílica de San Marco. De origen paleocristiano, fue renovada totalmente por Pablo II. A este período corresponde también su magnífico techo artesonado, posterior al campanario románico y al ábside, del siglo IX.

Foto vía: InfoRoma

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Categorias: Callejero de Roma



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