Visitando tumbas de la época romana

Tumba del panadero de la Antigua Roma

La propuesta de hoy supone una nueva incursión en el legado de la antigua Roma. En concreto, esta recomendación transportará al viajero hasta el fascinante mundo de la arquitectura funeraria, que tantas y tan aplaudidas aportaciones han realizado al patrimonio monumental de la Ciudad Eterna.

Desde el Ara Pacis hasta la pirámide de Cayo Cestio, pasando por el impresionante Panteón de Agripa, todos estos rincones ejemplifican cómo la muerte suele ser inspirador de bellísimas obras de arte. Aunque se trata de atracciones más modestas que las ya citadas, estas líneas se centras en dos lugares no exentos de interés: la tumba del Panadero Eurisace (construida en el año 30 a.C., en la imagen) y las tumbas de los libertos.

En el primer caso, este reclamo se halla en Piazzale Labicano, cerca de Porta Maggiore, y acoge la última morada del personaje que le da nombre y de su esposa, Atistia. En aquel período, era habitual prohibir las sepulturas dentro de las murallas. De ahí que los márgenes de las carreteras que conducían a Roma se llenaran pronto de sepulturas pertenecientes a personas de clase media y acomodada. En los relieves de esta tumba, se distingue al propio Eurisace dando órdenes a sus esclavos durante el proceso de horneado.

A su vez, en las tumbas de los libertos, éstas se localizan entre el cruce de Via Statilia y Via di Santa Croce in Gerusalemme. En el primer tramo del acueducto que se alza en este lugar, construido en el siglo I d.C. por orden del emperador Nerón, se ve una pequeña tumba con forma de casa del siglo I a.C. En ellas se puede leer el nombre de varios libertos. Sus nombres, Statilii, revela que así se llamaba la familia que los liberó de su condición de esclavos (y a la que pertenecía la mujer de Claudio, Mesalina).

Foto Vía: Elaios2008

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