Las termas romanas

termas romanas

Si de la Edad Media sabemos que el bañarse no era una de las prácticas mas comunes, vaya asco, de la Antigua Roma sabemos que el baño y las termas eran una de las grandes costumbres sociales.

Las termas romanas eran una costumbre, puertas adentro de las casas y puertas afuera. Fuera eran sitios de reunión social, lugares para conversar, chismorrear y hacer negocios. Si la persona tenía dinero podía costearse la construcción de un baño en su propia casa pero sino siempre estaba el baño público.

No hay dudas de que cualquiera de nosotros se relaja en una tina de agua caliente así que los baños están presentes en muchas culturas (los onsen, en Japón, por ejemplo) y los romanos hicieron de ellos un verdadero clásico.

Los baños romanos se fueron perfeccionando, habiendo nacido en los gimnasios griegos, hasta que se convirtieron en lugares más complejos, mejor decorados, a veces lujosos, con estanques de agua fría, tibia o caliente y hasta baños de vapor y servicios de masaje con distintos aceites. ¿Podríamos llamarlos spa? Ciertamente.

Cuando en el siglo I a.C se descubrió la manera de calentar y distribuir el aire caliente el uso de las termas se generalizó por todo el imperio. El mejor ejemplo de termas romanas lo vemos en las Termas de Caracalla pues son las más completas, las termas pensadas ya como un centro social en sí mismo con tiendas y hasta una biblioteca.

¿Algunas características de las termas? Había un sector para hombres y otro para mujeres o sino el lugar abría en distintos horarios y en general se cuentan siete sectores entre la palestra, el caldarium, el frigidarium, el tepidarium y el laconium, por ejemplo. El agua llegaba por acueductos y se calentaba con hornos, si no se trataba de una terma natural.

Foto: vía Commons Wikimedia

Print Friendly, PDF & Email



Etiquetas:

Categorias: Que ver en Roma



Deja tu comentario