El centurión romano, personaje histórico

centurion romano

No debes estar muy interesado en la Antigua Roma para haber oído hablado de los centuriones. En alguna película o alguna novela o incluso si has tenido la suerte de visitar Roma debes haber visto algún sujeto disfrazado de centurión romano.

Los centuriones eran soldados del ejército e iban a la cabeza de un grupo de 80 hombres, una centuria. Pese al nombre este grupo nunca contó con 100 hombres y su máximo, de 80 miembros, lo alcanzó en el siglo II a.C y lo mantuvo durante toda la época del Imperio. Cada legión contaba con x cantidad de centurias lo que hacía legiones de miles de hombres.

Como dije, cada uno de estos grupos estaba comandado por un centurión, rango en el que también había distintas jerarquías y al se podía ascender conforme pasaban meses en ese puesto. Incluso había centuriones militares per se y centuriones mas viejos que solo tenían funciones de administración.

¡Qué bueno sería contar con fotografías o vídeos de aquella época! Supongo que los historiadores del futuro la tendrán mas fácil con nuestro pobre siglo XX pero nosotros debemos basarnos en descripciones, pinturas y esculturas. Y según ellas se ha podido reconstruir el aspecto de un centurión: el hombre llevaba una túnica blanca en verano a la que se sumaban unos pantalones cortos en invierno y un casco con cresta transversal que se supone era blanca, roja o negra.

Además, sobre la túnica blanca estaba la armadura, una cota de malla o cota con escamas, grebas en las piernas para protegerlas y una espada enfundada a la izquierda de su cadera. En los pies tenía sandalias, las caligae. Si no estaban en batalla solían usar un bastón de mando. Sus subordinados inmediatos, aquellos que lo asistían en su mando, eran tres oficiales que mediaban entre él y sus soldados rasos.

A su vez tenía superiores, los tribunos que solían ser hombres jóvenes en su servicio militar antes de pasar a la vida civil. Lo cierto es que no estaba nada mal visto ser centurión y se gozaba de mucho prestigio. Se ha llegado a la conclusión de que no cualquiera podía serlo, que había que saber leer y escribir, tener amistados y al menos 30 años de edad y una buena experiencia militar.

Foto: Highwayroadrunner

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Categorias: Historia de Roma



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