Tivoli, un hermosa villa de recreo del Renacimiento

Tivoli

¿Quién dijo que las segundas residencias surgieron de la mano de la burguesía a finales del siglo XIX? Un ejemplo ilustrativo capaz de desechar esta idea errónea es la villa de Tivoli. Situada a apenas 40 km al este de Roma, este fascinante enclave fue capaz de encandilar a las clases más acaudaladas del Renacimiento.

No obstante, el lugar siempre había despuntado por sus yacimientos de mármol de Travertino (actividad que, por cierto, ha gozado de continuidad hasta la fecha).

Entre los principales atractivos de esta zona, destacan por derecho propio Villa d’Este (declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el 2001). Una vez allí, el recién llegado podrá conocer el palacio renacentista que en 1550 mandó construir el cardenal Ippolito d’Este, sobrino del papa Borgia Alejandro VI. El edificio cuenta con frescos manieristas restaurados hace algunos años, así como recoletos senderos y espectaculares fuentes que irradian vestigios de un esplendor ya perdido.

Otro lugar de interés —de pago, como el anterior— es Villa Gregoriana, erigida por orden del papa Gregorio XVI. En este caso, el agua sigue siendo la protagonista, al dar sentido a reclamos como la Grande Cascada u otro salto de agua menor diseñada por Bernini.

Asimismo, tampoco desmerecen sus dos templos de origen romano, que han llegado en buen estado de conservación hasta nuestros días: el templo de la Sibila —de planta rectangular y construido durante el período republicano— y el templo de Vesta —circular.

Mención aparte merece Villa Adriana, a la que se le dedicará un “post” en breve.

Finalmente, también vale la pena aproximarse hasta la denominada Rocca Pia, un castillo del siglo XV construido para el papa Pío II. Junto al mismo, se alzan la iglesia de San Silvestro, de factura románica, y la catedral de San Lorenzo, correspondiente al siglo XVII.

Para llegar hasta Tivioli, se puede optar por el vehículo privado —tomando la autostrada A24 Roma-L’Aquila o bien la Via Triburtina SS5— o el transporte público, tomando el metro hasta la parada de Rebibbia y, posteriormente, el metro de Cotral a Tivoli.

Foto vía: TinKan

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