Descubrir la basílica de San Giovanni e Paolo

Basilica de San Giovanni e Paolo

Decididamente más sobria y austera que buena parte de las iglesias que salpican la capital de Italia, la basílica de San Giovanni e Paolo invita al viajero a disfrutar de la arquitectura romana de un modo diferente, sin aglomeraciones y agobios.

Y todo ello sin alejarse de una de las atracciones más admiradas y concurridas de la Ciudad Eterna: el Coliseo. A pesar de resultar poco ostentosa, en ella se entremezclan a partes iguales leyenda y arqueología. He ahí su principal aliciente.

Este singular templo se erige sobre los vestigios de una construcción romana de dos pisos que, según se cree, albergó el hogar de los hermanos Juan y Pablo, quienes en el año 362 d.C. fueron torturados hasta la muerte y enterrados en este mismo lugar.

Poco tiempo después, en el 398, se levantó la primera iglesia en honor a ambos. La iglesia actual , de estilo bizantino, exhibe un precioso campanario —añadido en 1150 por el papa inglés Adriano IV (1111-1159)— y un soberbio pórtico que este mismo pontífice decidió embellecer con antiguas columnas.

El interior de la misma fue reformado en 1718. Si se solicita con antelación, es posible visitar algunos frescos romanos y medievales, aunque resulta mucho más sencillo contemplar el lugar donde descansan los restos de los dos mártires. Descubiertos en el siglo XX, éstos se conservan en una urna de pórfido situada bajo el altar mayor. No muy lejos de allí, se despliega una recoleta capilla con un fresco del siglo XIII, en el que aparece representado Jesús en compañía de los apóstoles.

Información práctica sobre la basílica de San Giovanni e Paolo

– Dirección: Piazza dei Santi Giovanni e Paolo, s/n.
– Cómo llegar: se puede acceder en autobús (líneas 81 y 673 Via della Navicella) y en metro (parada de Colosseo).
– Horario: abre todos los días de las 08.00 h a las 11.30 h y de las 15.30 h a las 17.30 h.

 

Foto vía: Living Rome

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