Una visita a la basílica de San Sebastiano y sus catacumbas

Resulta casi imposible pensar en alguna ciudad europea que posea un muestrario de arquitectura religiosa más extenso que Roma. De hecho, su condición de sede papal la ha convertido no sólo en la capital de Italia, sino en un inagotable rosario de edificaciones destinadas al culto católico que, además, constituyen un reclamo turístico de primer orden.

Uno de estos incontables ejemplos es la sencilla pero interesantísima construcción que centra la atención de este post: la basílica de San Sebastiano (o San Sebastiano Fuori le Mura). A pesar de su innegable sobriedad, este templo atesora una honda significación, ya que  forma parte de las siete iglesias visitadas por los peregrinos con motivo del jubileo.

Los orígenes de la misma se remontan a comienzos del siglo IV, momento en el que fue erigida en honor del mártir romano San Sebastián, torturado y asesinado en el año 288 durante la persecución de Diocleciano. Según la tradición, la iglesia se levanta sobre el punto en el que, en el año 258, fueron inhumadas las reliquias de los apóstoles Pedro y Pablo.

De ahí que edificio también reciba la consideración de catacumba, al haberse construido sobre una zona de enterramientos. En cuanto a su condición de iglesia de extramuros (Fuori le Mura), esto obedece a que se hallaba fuera del perímetro de  la muralla aureliana.

Las reliquias de San Sebastián fueron trasladadas allí ca. el año 350, y transferidas a San Pedro del Vaticano en el 826, con el propósito mantenerlas alejadas de la amenaza sarracena. Precisamente, las tropas árabes acabarían destruyendo el lugar, que sería rehecho por el papa Nicolás I (858-867).

En cualquier caso, la disposición actual de la basílica es fruto de la reconstrucción impulsada por el cardenal Scipione Borghese en el siglo XVII, y ejecutada por Flaminio Ponzio y Giovanni Vasanzio.

En las salas de enterramientos —la entrada se halla a la izquierda de la fachada— se conservan hermosos trabajos de albañilería y frescos romanos. Sin embargo, el principal reclamo es la cripta de San Sebastián, que acoge una representación del mártir muy famosa durante el Renacimiento. Asimismo, también hay que prestar atención a la capilla Albani (1716), rubricada por Carlo Maratta, Alessandro Specchi, Filippo Barigioni y Carlo Fontana.

Información práctica sobre la basílica de San Sebastiano

– Dirección: Via Appia Antica, 136.
– Precio: 8 euros la entrada general y 5 euros la reducida (para visitantes de entre 6 y 15 años). Gratuita para los niños de hasta 5 años y para personas discapacitadas, así como para sus acompañantes.
– Cómo llegar: se puede acceder en autobús (líneas 118, 218 y 660 a San Sebastiano).
– Horario: abre de lunes a sábado de las 09.00 h a las 12.00 h y de las 14.00 h a las 17.00 h (sólo se permite el acceso hasta als 16.45 h). Cierra el 1 de enero, de la segunda semana de noviembre a la segunda semana de diciembre y el día de Navidad.

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